Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad

La Imagen de Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad, anteriormente Nuestra Señora de la Soledad, acompaña en la devoción a Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado prácticamente desde los inicios de la Archicofradía.

Así, la primitiva Imagen de Nuestra Señora de la Soledad fue adquirida por la hermandad en el año 1707, siendo colocada en una capilla propia del Convento de los Padres Trinitarios.

Años después, en 1749, es trasladada a otra capilla situada enfrente de la anterior y construida para Ella, con hornacina en la pared, arco, marco de madera y reja de hierro.

 

Desde un primer momento, la Imagen goza de gran devoción entre los valdepeñeros, siendo así que recibe numerosas donaciones y obsequios. En el año 1750, se funda la capellanía de Ntra. Sra. de la Soledad por parte de D. Juan Antonio Cruz y Dña. Catalina Ruiz de la Fuente, cuyo objetivo era el mantenimiento del culto y la capilla de la Virgen.

Durante la guerra de la Independencia (1808-1814), la Imagen fue depositada en la casa de Dña. Antonia Cruz Madrid (nieta de los fundadores de la capellanía), librándose de esta forma de la destrucción y expolio patrimonial que sufrió el convento con motivo de la ocupación francesa en 1809. Fue en el año 1820 cuando Ntra. Sra. de la Soledad regresa al convento, siendo dicha señora nombrada camarera de Ntra. Sra. de la Soledad en torno a 1822, con motivo de la extinción de la capellanía de la Soledad, sucediéndose el nombramiento de camarera en las distintas generaciones de esa familia.

 

Durante la guerra civil (1936-1939), la Imagen de Ntra. Sra. de la Soledad, es destruida, junto con la práctica totalidad de su ajuar, siendo profanada y quemada junto con el resto de imágenes y retablos del Convento.

Del ajuar se salvó únicamente la saya y manto de procesionar, así como algunas joyas, depositados durante la contienda en la casa de la familia Caminero Ruiz-Baylón.

Concluida la guerra civil, y tras la reorganización de la Archicofradía, la nueva imagen de Ntra. Sra. de la Soledad es encargada al escultor D. José Jerique, autor también de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado, por Dña. Antonia Caminero, quien se encarga de costear la imagen de forma íntegra.

Esta nueva Imagen llega a Valdepeñas el 5 de agosto de 1940, y es depositada en casa del Hermano Mayor, D. Gabriel Sánchez, para su exposición pública, pasando después a la casa de Dña. Antonia Caminero.

El 26 de enero de 1941, Ntra. Sra. de la Soledad es trasladada hasta la Iglesia de la Asunción, donde es bendecida junto con Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado.

Ambas Imágenes permanecieron en dicha Iglesia hasta el 9 de septiembre de 1949, cuando fueron trasladadas hasta el Convento en solemne procesión, presidida por el Sr. Obispo, y fue colocada en su capilla, donde permaneció hasta la década de los años 70, cuando fue trasladada hasta el camarín de Nuestro Padre Jesús.

La Imagen mide 1,65 m. y se presenta de pie, con las manos abiertas, es de candelero, tallada en madera de cedro y policromada, representa a una Dolorosa acompañando a su Hijo hacia el camino del calvario, tiene aspecto juvenil, la cabeza ligeramente inclinada a la derecha, mirada baja, ojos oscuros de cristal, de los cuales caen tres lágrimas, una a la derecha y dos a la izquierda, que simbolizan a la Santísima Trinidad.

 

En el año 1955, Dña. Antonia Caminero Ruiz-Baylón dona la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, junto con una corona de plata de meneses, a la Archicofradía, quedando esta cesión firmada mediante documento, pasando a ser Camarera Mayor su hija Dña. Ana Gloria Gil Caminero.

En el año 2005 la Imagen fue restaurada por el imaginero cordobés D. Francisco Romero Zafra, y en el año 2008 Dña. Ana Gloria Gil Caminero, por motivos personales, deja de ser Camarera Mayor cediendo todo el Ajuar de la Virgen a la Archicofradía.

En el año 2009, la Imagen pasa a ser cotitular de la Hermandad y adquiere la advocación de Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad, más apropiada para la advocación del titular cristífero de la Hermandad y al pasaje de la Pasión de Nuestro Señor que representa.

Su ajuar se compone de diferentes ternos, apropiados para cada tiempo litúrgicos y actos, cabe resaltar el manto de terciopelo negro bordado en hilo de oro, perteneciente a la primitiva imagen, el terno de procesionar confeccionado en terciopelo verde bordado en oro fino por las MM. Adoratrices de Ciudad Real, y la saya en terciopelo blanco bordado en oro y sedas por Bordados Perales de Madrid.

También componen su ajuar diferentes piezas de encajes, mantillas y tocas sobremanto. Ciñen sus benditas sienes, corona de plata bañada en oro con pedrería para procesionar y actos importantes, corona de orfebrería en plata para capilla, diadema y halo de estrellas, así como dos dagas o puñales, la Cruz Trinitaria y diferentes broches y medallas.